Las aulas del futuro

El abaratamiento de los teléfonos móviles, su incremento de potencia y la aparición de otro tipo de dispositivos informáticos, dibujan una serie de posibles cambios en lo que a la práctica docente se refiere. Algunos de estos cambios resultarán muy radicales.

La labor formativa básicamente consiste en dos operaciones:

  • Transmisión de conocimientos
  • Resolución de dudas

Esto es sólo la parte formativa. La educativa requiere más pasos.

¿Cómo pueden modificar estas operaciones la tecnología? En la primera operación los profesores son sustituibles. Para la transmisión de conocimientos un simple DVD, con los contenidos adecuados puede hacer las labores de un profesor.

La segunda operación, resolución de dudas, el profesor es casi insustituible. Actualmente, si se contara con el material, un profesor podría poner un DVD con la lección y después limitarse a resolver las dudas planteadas.

Se puede ir un paso más adelante e intentar imaginar cómo los futuros dispositivos informáticos cambiarán la educación. Basándome en la novela diogenes. Esta es mi visión de cómo será un aula en un futuro no muy lejano:

En las aulas ya no habrá profesores. Habrá una persona que se dedicará a humanizar la educación e imponer orden en las clases. Será un tutor. El tutor seguramente tendrá un título de FP que le valide para realizar su tarea. No será universitario pues, a la larga, hay que pagarles más. El tutor hará debates, obligará a los alumnos a leer, organizará trabajos en grupo,…

En los institutos habrá 5 ó 6 profesores, para todo el centro. No entrarán en las aulas. Se conectarán a un ordenador y desde él harán su trabajo.

En las aulas, los alumnos llegarán cada mañana, se sentarán en su pupitre, sacarán su teléfono móvil, un bolígrafo “Note taker” y se conectará el móvil a una pantalla. El móvil accederá a la Wifi del centro y un servidor que decidirá lo que ese estudiante debe hacer hoy. Al alumno se le mostrarán las asignaturas y él decidirá la que quiere cursar en ese instante, o bien, el sistema decidirá la asignatura a impartir en función del estado del estudiante.

Unos vídeos, u otras aplicaciones, desarrollados por las editoriales les explicarán los conceptos de la materia en cuestión. El alumno podrá repetir el vídeo las veces que quiera, parar en los conceptos que crea importantes o modificar el ritmo de la lección.

En este sentido el móvil es incansable, en cada instante hará complejos cálculos matemáticos en los que evaluarán, a través de una webcam, si el alumno está o no atendiendo, lo que ha olvidado, lo que ha aprendido, hasta donde puede llegar, el cansancio acumulado, los objetivos a cumplir, estimaciones del rendimiento actual y futuro,… La enseñanza será individualizada. Un profesor no se puede dividir en 30 para atender a todos sus alumnos a la vez. Un móvil por alumno sí. El ordenador permitirá el acceso a la educación en todo momento, los alumnos podrán repetir las clases en su casa para preparar un examen.

Los exámenes se harán cuando el ordenador estime que el alumno está preparado, pues impondrá a cada alumno su ritmo.

Al finalizar la jornada al padre del alumno y al propio alumno le llegarán informes de rendimiento, objetivos cumplidos y otra serie de medidas y estimaciones que se crean convenientes. Los padres tendrán información diaria o en tiempo real de los progresos de sus hijos. El programa ya se encargará de adecuar los contenidos a las capacidades del alumno.

Los padres podrán elegir los contenidos que estudian sus hijos, en función de las editoriales, y decidir incluso el sistema educativo que desean para sus hijos. Que los alumnos compartan aula ya no significará que estudien lo mismo.

Las editoriales harán los contenidos educativos como si de una superproducción se tratara. Contratarán a actores, humoristas y guionistas para hacer los temas que han de estudiar los alumnos. El libro ya no existirá y los padres tendrán que pagar anualmente por el acceso a la plataforma de la editorial (el sueño de cualquier editorial). Cada mes los contenidos se ampliarán y mejorarán.


Un padre podrá contratar varias editoriales para que su hijo tenga diversas explicaciones del mismo concepto.

Respecto a los profesores que habrá 5 ó 6 por centro, se dedicarán a realizar prácticas de laboratorio, hablar en clase de idiomas, corregir los ejercicios que la plataforma proponga a los alumnos, seleccionar en la los contenidos que los alumnos deben reforzar y, lo más importante, resolver las dudas.

Contra lo que uno podría pensar, un sistema como el descrito en el texto anterior, sería la opción preferida por los padres. Estarán informados constantemente de la evolución de sus hijos y podrán decidir, si lo desean, sobre numerosos aspectos formativos.

Un sistema de este tipo, sería implantado por los colegios privados en primera instancia. Es más barato y fácil de vender. A los padres se les anunciará que sus hijos se formarán usando el ordenador y tendrán información en tiempo real.

¿Qué opináis sobre esta visión?

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